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Reproducción de las iguanas
Si bien la crianza de iguanas es muy
difícil, creo que es importante que presente los detalles del proceso para
ilustrar algunos de los obstáculos, así como para mostrar que ya no se considera
que esta sea una tarea imposible. En la naturaleza, incluso en terrarios de gran
tamaño, las iguanas macho son extremadamente territoriales. Esto resulta muy
evidente durante la época de apareamiento. En esa época los machos entablan
combates rituales. Se alzan sobre sus cuatro patas y extienden de manera
amenazadora sus papadas. Una "batalla" normal entre iguanas comienza cuando
estos reptiles empiezan a hacer círculos uno alrededor del otro. Cuando están
cara a cara, golpearán sus cabezas hasta que uno de ellos se rinda y se aleje o
aplaste su cuerpo contra el suelo en un acto de sumisión. El vencedor de esta
"batalla" se conformará con dejar escapar al vencido. A veces, si el otro macho
es submisivo, la iguana dominante le permitirá permanecer en su territorio,
sabiendo que no constituye una amenaza para sus deseos de aparearse.
Las
iguanas hembras son mucho menos agresivas, incluso durante la época de
apareamiento. Ellas lucharan por un lugar para anidar si el espacio es escaso,
pero por lo demás se ignoran mutuamente.
Durante la comulación el macho
agarra el cuello o la cabeza de la hembra con sus dientes, sujetando al mismo
tiempo la cola de la hembra con una de sus patas traseras. El macho balancea la
cabeza de lado a lado. La comulación puede durar de uno a veinte minutos. El
periodo de gestación es de 49 a 90 días.
Las iguanas verdes se
incuban en huevos depositados en hendiduras del terreno arenoso, generalmente
cerca de una masa de agua. La hendidura suele tener de uno a dos metros de
longitud y generalmente está a unos 60 cm. de profundidad. Aproximadamente una
semana antes de la puesta de huevos, la hembra dejará de comer y gradualmente
aumentará su ingestión de agua hasta que aparentemente solo esté subsistiendo de
ese líquido. La hembra pondrá sus huevos durante un periodo de unas cinco horas.
Una puesta normal de huevos de iguana puede constar de unos 30 huevos,
depositados por pares. El intervalo entre la puesta de cada par de huevos
aumenta a medida que avanza el periodo de cinco horas. Al igual que muchas
hembras de otras especies de lagartos, las iguanas hembras almacenan esperma
hasta el momento en que realmente ponen sus huevos. En la naturaleza las iguanas
ponen los huevos alrededor del mes de febrero, y la incubación dura hasta abril
y mayo durante la estación lluviosa. Los huevos tienen unos 3,2 cm. de longitud y
un diámetro de unos 2,5 cm. Pesan menos de 10 g cada uno. Todos los huevos se
incuban casi al mismo tiempo. Las iguanas jóvenes rompen el cascaron sin ayuda
de sus padres. Miden unos 20 cm. de longitud en el momento de su nacimiento y
nadan de manera natural. Instintivamente se abren camino hacia la superficie
cavando en el terreno arenoso. Las iguanas jóvenes viven en la vegetación baja y
buscan su comida juntas. Suelen dormir amontonadas. Esto puede ser por el calor
o por la protección o por ambas razones. Dependiendo de cada ejemplar, la
madurez sexual se alcanza entre los dos y los tres años de edad. En 1984 la
Smithsonian Institution obtuvo un notable éxito al reproducir iguanas en
cautividad. Sin embargo, este éxito era parte de un programa destinado a
estudiar la factibilidad de criar iguanas en granjas para producirlas en masa
como una fuente de alimento para América Latina. Los investigadores citaron
algunos de los mismos problemas a los que han debido hacer frente los
exportadores de animales de compañía, tales coma la disminución de la población
de iguanas debido a la caza excesiva, y el continuo desarrollo (es decir,
destrucción) de los habitats naturales del reptil. Si bien un propietario de
animales de compañía puede sentir repulsión ante la idea de comerse una iguana,
los problemas que la Smithsonian Institution intenta resolver con este proyecto
son interesantes, independientemente del usa que se de a los animales en
cuestión, ya sea como animales de compañía o bien camo alimento. Los
investigadores de la institución citada informaron que los cientos de iguanas
que ellas tenían en cautividad crecieron tan rápido o más que sus congeneres
silvestres aunque solo disponían de medio metro cuadrado de espacio vital
individual. La reproducción de las iguanas en estado natural se enfrenta a una
tasa de mortalidad del 90 %, pero, debido a la ausencia de depredadores, las
iguanas de la Smithsonian alcanzaron una supervivencia cercana al 100 %. Esto
tiende a reforzar la que los propietarios de iguanas ya habían observado desde
hacia tiempo, a saber, que la iguana se adopta bien a la cautividad, haciéndose
cada vez mas dócil a medida que pasa el tiempo. Partiendo de unas 400 iguanas
muy jóvenes, capturadas en sus nidales en sus habitats naturales, los
investigadores construyeron una cantidad de recintos cerrados de unos 12 metros
cuadrados en un parque nacional de Panamá. Dentro de estos recintos construyeron
escondites de vegetación natural y de bambú, dando a los animales las mismas
perchas gruesas que los aficionados proporcionan a sus iguanas. Pusieron a 20
crías en cada recinto. Les suministraron dietas idénticas a las de las iguanas
domesticas. Las crías se desarrollaron tan bien que los investigadores
aumentaron la población de cada recinto a 60 animales. Cuando esta etapa resultó
exitosa, los investigadores capturaron una cantidad de iguanas preñadas y las
pusieron en un recinto cerrado que incluía un claro abierto, el tipo de lugar
para anidar favorito de las iguanas. Su plan consistía en dejarlas poner sus
huevos, para después desenterrarlos e intentar la incubación artificial. El
problema que se les presento fue que las hembras crearon complejos sistemas de
túneles para proteger los huevos, impidiendo muchas veces que los investigadores
pudieran encontrarlos. El problema se resolvió construyendo unas cámaras
artificiales para los huevos. Por suerte, las iguanas las utilizaron y los
investigadores pudieron recolectar cientos de huevos.
Los huevos se
pusieron en recipientes de plástico con tierra, y estos a su vez fueron
colocados en un cajón de madera contra chapada. Se mantuvo cuidadosamente la
temperatura y los huevos se pesaban y se median periódicamente. Los
investigadores informaron que se incubaron mas de 700 iguanas mediante este
método de incubación artificial. Si espera usted que sus animales se
reproduzcan, naturalmente necesita tener una pareja de dos ejemplares de
distinto sexo. Puede que necesite usted la ayuda del responsable de su tienda de
animales para determinar el sexo de una pareja de iguanas, ya que un examen
experto es el primer paso en la determinación de quien es quien. Generalmente
los machos son de mayor tamaño y tienen la papada más grande bajo su garganta y
las espinas del dorso mas pronunciadas. También los machos tienen colores más
brillantes que las hembras. El colorido más brillante del macho atrae a los
depredadores hacia él alejándolos de la hembra, también desempeña una función en
la definición de territorios y en el rechazo de rivales. Debido a su resistencia
a reproducirse en cautividad, sus iguanas tienen que vivir en condiciones tan
parecidas a las de sus hábitat naturales como sea posible. Cuanto mayor sea el
terrario, tantas más posibilidades habrá de que una pareja se aparee. La hembra
almacena el esperma del macho, y la fecundación de los huevos se produce en sus
oviductos antes de que los huevos queden encapsulados en sus cascarones. Como
las hembras almacenan esperma, siempre existe la posibilidad de que una puesta
de huevos que se realiza mucho tiempo después del apareamiento siga siendo fértil. Mantenga a la hembra estrechamente vigilada cuando ella comience a
rechazar la comida y a ingerir grandes cantidades de agua. Estas son
indicaciones de que la hembra esta a punto de poner sus huevos. La hembra
previamente preñada normalmente regresará a su lugar favorito después de haberlo
abandonado para buscar un lugar donde anidar. La única señal de que la hembra ha
puesto sus huevos puede ser su aspecto repentinamente esbelto o incluso
demacrado. Si observa usted cualquiera de estos signos, habrá llegado el momento
de comenzar a buscar los huevos. Una de las razones de que las iguanas tengan
una alta tasa de mortalidad en su estado natural es que sus huevos suelen ser
devorados antes de la incubación. En su terrario, estos huevos probablemente
conseguirán sobrevivir, pero siempre hay una posibilidad de que los huevos
puedan ser devorados por las mismas iguanas adultas. Cuando haya descubierto los
huevos, estos pueden ser trasladados a una incubadora especialmente construida.
Antes de coger los huevos, marque cuidadosamente la parte superior de cada uno
de ellos y vuelva a ponerlos exactamente en la misma posición original en el
recipiente de incubación. Esto se hace con el fin de evitar que el embrión que
se esta desarrollando dentro del huevo sufra daños debido a un reposicionamiento
del huevo. Muchos propietarios creen actualmente que cambiar de posición un
huevo de lagarto una o dos veces no causa danos, pero y para que arriesgarse? Un
tipo de incubadora consiste en un recipiente de plástico de unos 45 x 25 x 30
cm.
con el fondo recubierto de ladrillos. Los ladrillos a su vez están cubiertos con
unos 7 a 8 cm. de agua y dentro de ella se pone un calefactor con termostato. Un
termostato se cuelga en el agua de un alambre en el que descanso otro recipiente
de plástico con un sustrato adecuado. En este segundo recipiente se ponen los
huevos. Para ayudar a mantener la humedad se instala un panel de vidrio en
ángulo sobre el segundo recipiente. El conjunto del incubador se cubre con una
tapa de plástico ventilada. Los huevos aumentarán de tamaño rápidamente debido a
la absorción de humedad. El recipiente interior para los huevos debería medir
unos 20 x 20 x 5 cm. y debería contener una mezcla de musgo esterilizado y arena
o vermiculita. La esterilización puede llevarse a cabo simplemente hirviendo la
mezcla de musgo antes de situarla en el recipiente. Manteniendo una temperatura
de entre 25 °C y 34,5 °C, la humedad dentro de un incubador de este tipo permanecerá
entre 90 % y 100 %, incluso con una tapa ventilada. Después de un
periodo de incubación de unos 110 - 120 días, las jóvenes iguanas asomaran sus
hocicos de los cascarones, pero puede que no salgan completamente hasta pasadas
varias horas. Cada cría girará su cuerpo hasta que el cascarón se separe,
liberando al pequeñuelo (de 20 a 28 cm.). Debido a la falta de cuidados
adecuados, a una dieta deficiente de los padres, o a temperaturas de incubación
ya sea demasiado altas o demasiado bajas, un pequeñuelo de iguana podría ser
demasiado débil para salir del cascaron por si mismo. Puede que tenga usted que
romper el cascarón y separar al animal con la ayuda de unas pinzas. Es
importante limpiar inmediatamente las fosas nasales del recién nacido de modo
que pueda respirar normalmente. Incluso con este salvamento, no es probable que
los animales jóvenes que han estado demasiado débiles para romper el cascarón
por si mismos puedan sobrevivir mucho tiempo fuera del huevo. Después de que una
cierta cantidad de iguanas hayan salido del cascarón, puede usted transferirlas
en pequeños grupos a sus residencias. Asegúrese de que dispongan de espacio para
asolearse y de esconderse. Al cabo de unos diez días, los residuos de la bolsa
de yema se habrán consumido y los animales tendrán que comenzar a buscar sus
primeros alimentos sólidos. A veces las jóvenes iguanas buscarán la comida en
grupos, pero si alguna encuentra algo no la compartirá con las demás. No parecen
depender de sus congéneres para ningún tipo de compañerismo. Parecen ignorarse
totalmente unas a otras, aunque estén amontonadas en una misma percha. Recuerde
que las iguanas jóvenes necesitan más carne en sus dietas que sus padres. Poco a
poco irán cambiando a la dieta de productos vegetales, a medida que se vayan
haciendo mayores. Las iguanas aprenden lentamente y tienen poco poder de
retención. Seguirán la luz del sol dentro de sus jaulas, pero esto se debe a una
conducta instintiva que los impulsa a buscar el calor y no a ningún grado de
inteligencia. Las iguanas alcanzarán su madurez sexual al cabo de dos o tres
años. A medida que van madurando, se irán haciendo cada vez mas dóciles,
pareciéndose cada vez más a sus progenitores. La dieta y otras necesidades
deberán ir cambiando para satisfacer las necesidades de la iguana adulta.
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